Entre los mares Negro Caspio se extiende el gran Cordón Montañoso del Cáucaso, el cual forma parte de la tradicional frontera entre Asia y Europa. En este sistema, originado principalmente por actividad volcánica, se encuentra la máxima altura del continente europeo, el Monte Elbrus, de 5.642 metros.
El Cáucaso es un lugar riguroso, dominado por valles glaciales, que lo hacen inhóspito y dificultan la presencia humana la mayor parte del año. Durante las épocas más benignas, entre junio y septiembre, sus valles son frecuentados por pastores en busca de buenos pastos para sus animales.
El más importante de esos valles es el de Baksan, en parte por las riquezas minerales localizadas cerca de Tyrnyauz y, en parte, por el Elbrus y otras magnificas montañas que lo comprenden.
El Monte Elbrus se encuentra en el Cáucaso Central, pero más bien al norte de éste. Su origen es volcánico, y se mantiene desde hace mucho tiempo sin actividad. Posee la típica forma de volcán cónico, con laderas de aproximadamente 45º que, junto a la climatología típicamente glacial le imprimen a la escalada un carácter bastante técnico.
Normalmente, y por sus características topográficas y climáticas, requiere de una primera semana de travesía dedicada especialmente al porteo de equipos. Además para su ascensión, es imprescindible el manejo hábil de equipamento básico de escalada en hielo.
Caucasia y el Elbrus ofrecen un panorama que se completa con bosques de confieras y prados alpinos, además de la abundante nieve y los ríos glaciales. Cuando se llega a la cumbre, se obtiene el privilegio de ver como desde un balcón, todo el Cáucaso con sus innumerables valles pintados de blanco.
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