Subiendo Hacia la Cumbre
Por: Luis Alberto Camargo
Director Ejecutivo - OpEPA
Los intentos de cumbre están en camino. Aun cuando las comunicaciones se han distanciado, podemos visualizar lo que nuestros compañeros estarán enfrentando y con esto podremos enviarles mucha fuerza, energía y suerte. Ha existido una ventana de clima buena para buscar la cumbre aun cuando los vientos están en aumento, especialmente superando los 7,800 mts, que pueden presentar un reto complejo de superar.
Desde el Campamento Base Avanzado a 6,400 metros los equipos se preparan después de una semana de reposo en el campamento base. Los intentos de cumbre se hacen por equipos o bloques. En este caso 2 grupos de 3 o 4 personas componen cada uno de los intentos. El grupo que va a intentar la cumbre recoge fuerzas y bendiciones, empaca cuidadosamente su equipo y comienza el ascenso recorriendo pasos que ya han pisado muchas veces en el montaje de los campamentos. Suben al Campamento 1 a 7,100 parando en este para hidratar y reposar. Desde el C1 siguen al Campamento 2 a 7,800 en donde se refugian por unas horas e hidratan para seguir hacia el Campamento 3 a 8,200 metros. El uso de oxigeno en los casos que se utiliza comienza desde el C2 normalmente. En el Campamento 3 se hidrata hasta aproximadamente la 1 a.m. momento en el que comienza la última jornada. Esta última jornada de 8,200 a la cumbre y regreso es la mas larga y la que mayor cantidad de peligros y retos presenta. No solo son casi 6 kilómetros por encima de los 8,000 mts “en la zona de la muerte” sino también en el camino hay que enfrentar varios obstáculos que a esa altura se vuelven imponentes. Saliendo del campamento se sube por la cara Norte del Everest hasta llegar a la arista Nor-este por la que se sigue enfrentando los escalones. El primer escalón se puede franquear por su lado para reducir la dificultad, pero llegando al segundo escalón la cosa cambia. El segundo escalón es un conjunto de paredes de roca que requieren escalar con algo técnica y soportado en cuerdas fijas al igual que apoyándose en el segmento de escalera que los chinos colocaron hace mas de 30 años. Una vez superado este escalon la perseverancia y el buen clima son los aliados del escalador ya que con estos podrá continuar hasta la cumbre.
En caso de llegar a la cumbre, la celebración se corta con el pensamiento del descenso. El descenso es el momento más peligroso y en donde estadísticamente mayor número de personas tienen problemas que pueden afectar en detrimento su seguridad o salud. Ya los escaladores llevan aproximadamente 10 horas caminando desde el Campamento 3 y más de 24hrs sin dormir y esforzándose para subir. Cuando la gravedad es nuestra resistencia permanente en la subida y es lo que nos ayuda a fijarnos al piso helado, en la bajada cambia de carácter y se convierte en un casi enemigo ya que constantemente nos jala y des equilibra. Solo hasta que los escaladores llegan al Campamento Base Avanzado realmente se celebra una cumbre ya que el éxito no radica en la cumbre en si sino en el regreso de todo el equipo después de un intento con fuerza, pasión, dedicación, y compañerismo.
Los intentos se separan por 2 días con el objetivo de tener equipos de apoyo subiendo que puedan servir en caso de una emergencia o necesidad. Siguiendo al segundo grupo hay un grupo de soporte que los sigue hacia los 7,000 o 7,800 mts en donde espera recibirlos y apoyarlos en su descenso.
Las cumbres son el resultado de una combinación de factores: destreza, suerte, buen clima, buena aclimatación, gentileza de la montaña y trabajo en equipo. Sería injusto decir que la cumbre es solo del que la alcanza en un grupo como el nuestro ya que para que cualquier integrante de la expedición colombiana alcance la cumbre ha requerido del apoyo y esfuerzo de cada uno de los integrantes de la expedición en el montaje y preparación de la montaña.
Tenemos la esperanza de ver muy pronto la bandera tricolor de nuevo en la cumbre más alta del mundo.